Las rosas son una de las especies más comunes en el jardín, no sólo por la belleza de sus flores, sino porque, a pesar de lo que se cree, son arbustos muy resistentes y su floración es bastante larga, sobre todo si se cuida y poda correctamente.
Esta labor se debe hacer 2 veces al año, una a finales del verano y la otra en invierno, una poda que tiene directa relación con el rejuvenecimiento y vitalidad para la siguiente floración.

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